Dos viejos amigos, un imán y un sacerdote, se reúnen para tomar el té. Charlan, dialogan, sonríen… Al levantarse se dan cuenta de algo que tienen en común: los dos, cuestión de la edad y de los ratos de oración, tienen las rodillas castigadas. Tras su visita, deciden ir a Amazon y hacerse un regalo. Los dos coinciden… al abrir sus cajas sonríen y se dan cuenta de que los dos han pensado lo mismo: los dos han pensado en el problema del otro. Quizá unas rodilleras les ayudarán a arrodillarse y a rezar en sus respectivos lugares de culto.
Un imán y un sacerdote tienen muchísimas cosas distintas. Su manera de vivir, su pensamiento, su religión, su visión del mundo no tiene nada que ver. No obstante en su vida cotidiana quizá tengas más cosas en común de lo que la gente piensa: los dos son hombres que aman y buscan a Dios. Es el diálogo de la vida cotidiana del que hablaban Juan Pablo II y Benedicto XVI.
Amazon, con este anuncio, ha querido hacer un guiño a la amistad, a la unión, a la comunidad. No deja de ser una anuncio publicitario, no le pidamos alta teología o filosofía a un spot… pero… nos puede hacer pensar. En palabras del director de publicidad de Amazon ha definido el spot como “una historia auténtica y encantadora”.
Nostra Aetate, que data de finales de octubre de 1965, nos puede ayudar en esta reflexión:
La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes que adoran al único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todo poderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran someterse con toda el alma como se sometió a Dios Abraham, a quien la fe islámica mira con complacencia. Veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen como Dios; honran a María, su Madre virginal, y a veces también la invocan devotamente. Esperan, además, el día del juicio, cuando Dios remunerará a todos los hombres resucitados. Por ello, aprecian además el día del juicio, cuando Dios remunerará a todos los hombres resucitados. Por tanto, aprecian la vida moral, y honran a Dios sobre todo con la oración, las limosnas y el ayuno.
Si en el transcurso de los siglos surgieron no pocas desavenencias y enemistades entre cristianos y musulmanes, el Sagrado Concilio exhorta a todos a que, olvidando lo pasado, procuren y promuevan unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres (N.A: 3-4)
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